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Nacionalidad española con dos años de residencia: cuánto se tarda de verdad desde que presentas el expediente

· revisado el · redaccion

Última revisión: 9 de agosto de 2026.

Respuesta corta: si eres nacional de origen de un país iberoamericano, con dos años de residencia legal, continuada e inmediatamente anterior a la solicitud puedes pedir la nacionalidad española por residencia. El plazo abreviado es real y está en el artículo 22.1 del Código Civil. Lo que rara vez aparece en el titular es la segunda mitad del recorrido: presentado el expediente, la Administración tiene un año para resolver, y ese año se incumple con frecuencia. Entre la solicitud y el DNI pasan habitualmente varios años, no varios meses.

Qué residencia cuenta para esos dos años

Tiene que ser residencia legal: autorización de residencia en vigor, no simple estancia ni empadronamiento. Y tiene que ser continuada e inmediatamente anterior a la fecha en que presentas la solicitud. Salidas cortas del país no rompen la continuidad; ausencias largas y repetidas sí pueden hacerlo, y ahí la valoración es caso por caso.

Dos matices que generan muchas denegaciones:

Grupos según el país de origen

Antes de solicitar: los dos exámenes y la tasa

El requisito de «suficiente grado de integración» se acredita con dos pruebas del Instituto Cervantes:

El resultado del CCSE tarda unas semanas en publicarse y el certificado tiene validez limitada, así que conviene no examinarse con demasiada antelación respecto a la fecha en que vas a poder presentar la solicitud.

Después va la tasa 026, algo más de cien euros, que se paga antes de presentar el expediente y no se devuelve aunque te denieguen. El procedimiento es electrónico desde el Real Decreto 1004/2015 y se tramita en la sede del ministerio, aunque también puedes ir por registro presencial o con gestor.

El plazo de un año y lo que ocurre después

La Ley 19/2015 fijó un plazo máximo de un año para resolver, contado desde que la solicitud entra en la Dirección General de Seguridad Jurídica y Fe Pública. Si ese año pasa sin resolución expresa, la petición se entiende desestimada por silencio. No significa que te hayan dicho que no: significa que la ley te abre la puerta de los tribunales sin obligarte a seguir esperando.

La cronología realista, con expediente completo y sin incidencias, suele ser esta: unos meses hasta que el expediente se asigna a un instructor, un periodo largo de aparente inmovilidad, y a veces un requerimiento de documentación que interrumpe el cómputo. Cuando llega la concesión, el reloj cambia de mano: tienes 180 días desde la notificación para jurar o prometer ante el Registro Civil o ante notario e inscribirte. Si dejas pasar ese plazo, la concesión caduca. Los iberoamericanos no tienen que renunciar a su nacionalidad de origen.

Sobre las cifras de expedientes pendientes

Aquí conviene ser prudente. Justicia ha anunciado sucesivos planes de choque desde 2021, con refuerzo temporal de personal y tramitación automatizada de las fases más mecánicas, y los tiempos medios han mejorado en algunos tramos y empeorado en otros. El problema es que casi todas las cifras que circulan por foros y despachos proceden de notas de prensa puntuales que nadie fecha al citarlas, y se repiten años después como si fueran el dato de hoy. Antes de tomar una decisión con un número, comprueba de qué mes es y de dónde sale: el portal de transparencia y las respuestas parlamentarias del ministerio son fuentes mejores que un titular reciclado.

Lo que sí puedes seguir es tu caso concreto, con el número de expediente, en el servicio de consulta del estado de tramitación de la sede electrónica del ministerio.

Errores frecuentes

Si se pasa el año y no hay respuesta

Agotado el plazo, la vía habitual es el recurso contencioso-administrativo contra la desestimación presunta, que en materia de nacionalidad se sustancia ante la Audiencia Nacional. En la práctica lo que suele ocurrir es que la admisión del recurso empuja al expediente a resolverse antes de que llegue a sentencia. Es un procedimiento con costes: abogado, procurador y el riesgo de costas.

Los plazos para recurrir frente al silencio administrativo son materia discutida y han cambiado con la jurisprudencia, así que no te fíes de la regla de los seis meses que verás repetida en internet sin más. Antes de dar ese paso, siéntate con alguien que lleve estos asuntos y valora si tu expediente está simplemente en cola o si tiene un problema de fondo que un recurso no va a arreglar.