Quién es Nubia Muñoz, la epidemióloga colombiana que hizo posible la vacuna del papiloma

Respuesta corta: Nubia Muñoz es una epidemióloga nacida en Cali, Colombia, que trabajó en la Agencia Internacional para la Investigación sobre el Cáncer (IARC), el organismo de la Organización Mundial de la Salud con sede en Lyon. Su trabajo, junto al de equipos de decenas de países, estableció que el virus del papiloma humano es la causa principal del cáncer de cuello de útero. Ese hallazgo es el que hizo posible la vacuna.
Qué se sabía antes, y por qué no bastaba
Que ese cáncer se comportaba como algo contagioso se sospechaba desde el siglo XIX. Ya entonces se había dejado por escrito una observación incómoda: entre las monjas de clausura apenas aparecía, y entre las trabajadoras sexuales era frecuente. El patrón señalaba a la transmisión sexual, pero una correlación no es una causa y durante más de un siglo nadie pudo cerrar el argumento.
Cerrarlo exigía lo que en epidemiología se llama trabajo de campo: reunir miles de casos y de controles en poblaciones distintas, con métodos comparables, y comprobar si el virus aparecía sistemáticamente en unos y no en otros.
Lo que hizo Muñoz
Coordinó desde la IARC estudios multinacionales de casos y controles. No en un país: en muchos, con realidades sanitarias muy distintas, precisamente para que el resultado no dependiera de las circunstancias de un sitio concreto.
El resultado fue consistente allá donde se mirara. Y Muñoz impulsó el paso siguiente, que es el que convierte un hallazgo en política sanitaria: que la IARC reuniera a un grupo de expertos para clasificar formalmente esos virus.
Ocurrió en 1995. Los tipos 16 y 18 del virus del papiloma humano quedaron clasificados como carcinógenos del grupo 1, la categoría de los agentes con carcinogenicidad demostrada en humanos.
Esa clasificación es lo que abre la puerta a que alguien invierta en una vacuna.
Qué previene la vacuna, con la cifra real
Las primeras vacunas contra el VPH previenen alrededor del 70 % de los cánceres de cuello de útero, que son los atribuibles a los tipos que cubren.
Es una cifra enorme y conviene decirla entera, porque de ella se deduce algo práctico: la vacuna no sustituye al cribado. El 30 % restante sigue necesitando que las revisiones se hagan.
El Nobel de 2008
En 2008 el Premio Nobel de Medicina reconoció el descubrimiento del papel del virus del papiloma humano en este cáncer. Lo recibió el investigador alemán Harald zur Hausen, con la mitad del galardón; la otra mitad fue para Françoise Barré-Sinoussi y Luc Montagnier por el VIH.
Muñoz fue nominada ese mismo año y no lo recibió. Es el hecho, y de ahí viene la discusión que reaparece cada cierto tiempo: zur Hausen identificó el virus en el laboratorio; Muñoz demostró, sobre poblaciones reales, que ese virus causaba la enfermedad. Son las dos mitades de una misma prueba.
Lo que sí recibió
- 2008 — primer Premio Sir Richard Doll de epidemiología, de la Asociación Internacional de Epidemiología.
- 2009 — Canada Gairdner Global Health Award.
- 2018 — Premio Fronteras del Conocimiento de la Fundación BBVA, en Cooperación al Desarrollo.
Por qué importa contarlo aquí
Porque la historia habitual de la ciencia se escribe desde los laboratorios del norte, y esta pieza del rompecabezas la puso una colombiana coordinando trabajo de campo en países que rara vez aparecen en esos relatos.
La vacuna que hoy se administra en los calendarios de vacunación de media Iberoamérica existe, en parte, por eso.